Con motivo del Día de la Escucha, el Teléfono de la Esperanza lanza la campaña “Detrás de cada uniforme hay un corazón”, centrada en la salud mental de los profesionales de los servicios de emergencias. Esta edición pone el foco en quienes, desde su vocación de servicio, sostienen el bienestar de la ciudadanía en momentos de máxima urgencia, pero rara vez encuentran espacios donde expresar su propio malestar emocional.
La campaña, activa desde el 24 de marzo, incluye una serie de vídeos testimoniales protagonizados por profesionales del 061, 112, Bomberos, Guardia Civil y Policía Nacional. En ellos comparten cómo viven su trabajo desde el punto de vista emocional, las consecuencias que acarrea el estrés sostenido y la necesidad urgente de normalizar el cuidado psicológico dentro de sus equipos.
"Podemos llegar a ver en un mes más sucesos catastróficos que un civil en toda su vida", explica Sergio Tubío, bombero del Ayuntamiento de Madrid. Sus palabras reflejan la dureza de enfrentarse a lo traumático de manera cotidiana.
Por su parte, Susana de Castro, del 061 de Jaén, recuerda: "necesitamos mantener entornos de trabajo saludables que nos alienten a pedir ayuda cuando lo necesitemos". Una necesidad compartida también por el resto de colectivos, como indica Ana María Gárate, del 112 de La Rioja: "es muy fácil caer en que esto es parte del trabajo, pero eso no significa que no nos afecte".
El Comandante José Francisco Jurado del Pozo, psicólogo de emergencias en la Comandancia de la Guardia Civil de Córdoba, advierte sobre el impacto que puede tener esta labor en quienes acompañan en primer línea: "las intervenciones en emergencias pueden afectar a su propia salud mental debido a la exposición prolongada al trauma, la sobrecarga de trabajo y el estrés moral que conllevan determinadas decisiones especialmente difíciles".
Estos testimonios coinciden en una idea común: la salud mental en los servicios de emergencia no puede seguir siendo un tema secundario. Tal como resume Francisco Merino, Policía Nacional en Málaga: "mantener una salud mental equilibrada a nivel personal es nuestro principal recurso para que nuestro trabajo sea un apoyo real, y no una carga ni para la sociedad ni para nuestros compañeros".
A través de esta campaña, el Teléfono de la Esperanza quiere abrir un espacio simbólico y social para reconocer el impacto emocional de este tipo de profesiones. Cuidar de quienes cuidan es una responsabilidad colectiva y, escuchar, es una forma de proteger.